Casa Grande: ¿Declinar de partidos y posibilidad de outsiders?

Por: Juan Manuel Salinas Guerra

A más de un año de las elecciones municipales, la temperatura electoral empieza a calentar el emblemático distrito azucarero. Ciudadanos de diversas tendencias políticas vienen expresando su interés en postular al sillón municipal, sin embargo, los movimientos y partidos que conforman la clase política casagrandina muestran escasa actividad cuando deberían liderar la discusión política que antecede a toda contienda electoral.

Veamos el comportamiento de las cuatro tradicionales fuerzas electorales casagrandinas. El parámetro para incluirlas en esta lista es haber participado en los dos últimos procesos electorales municipales, y éstas son: Partido Aprista Peruano, Alianza para el Progreso, Partido Democrático Somos Perú y Movimiento Independiente Más Acción. En el 2006, los “cuatro grandes” sufrieron importantes detracciones en el porcentaje de votos válidos que lograron captar con respecto a lo conseguido en el 2002, siendo los más afectados, Alianza para el Progreso que pasó del 29.22% (2002) a 13.97% (2006) y Somos Perú, que de 14.12% (2002), casi desapareció en el 2006 al obtener sólo 232 votos que constituyen el 1.48% de los votos válidos.

El APRA tuvo una considerable pérdida del 8.77% al pasar de 34.97% (2002) a 26.19% (2006) lo que lo coloca debajo de su “tercio histórico”; y el MAS, partido del actual alcalde de Chocope, Héctor Bocanegra Arbulú, vio reducida su capacidad de acción a la mitad pues de 1399 votos obtenidos en el 2002, en las elecciones pasadas sólo consiguió 922 votos, los que significaron el 5.87% de votos válidos en el 2006.

Outsider es aquel que no pertenece al sistema, ese grupo de políticos y partidos que llevan años en la escena y cuyas ideas y propuestas son más o menos conocidas. Los políticos del sistema son, por lo general, medianamente previsibles, presentan un discurso conocido por todos. Además de ser una novedad, los outsiders apelan al desprecio por la forma tradicional de hacer política y enarbolan algún tipo de problemática social que les  permite calar en los sectores menos preparados de la sociedad. Los movimientos y partidos antisistema, al igual que los outsiders, se nutren del descontento social para obtener réditos electorales.

Ricardo Vásquez Cerquín, quien llegó al sillón municipal en el 2007 con el Partido Nacionalista –partido antisistema-, venciendo al APRA por sólo 517 votos, se benefició del arrastre de la votación humalista a nivel nacional y regional, usó un discurso pro laboral y sindicalista y, sin mayores credenciales democráticas, ni experiencia previa en la administración pública, se convirtió en un outsider exitoso, ganando el derecho de gobernar uno de los distritos más populosos de Ascope con 4 mil 631 votos, es decir, con sólo el 29.48% de respaldo ciudadano.

Consideramos que, de mantenerse la tendencia y si las fuerzas políticas no hacen esfuerzos para fomentar el liderazgo al interior de sus respectivas agrupaciones o escogen sus mejores cuadros para ser representados, el terreno está abonado para el surgimiento de otro outsider, en desmedro de la institucionalización de la acción política a través de los partidos.

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